Consumo consciente en tiempos modernos

En pleno siglo XXI, donde las grandes empresas logran controlar la manera en la que consumimos, y el planeta Tierra está cada vez más cerca de su extinción debido a nuestra falta de conciencia; es cuando debemos preguntarnos ¿cómo tener un estilo de vida que sea lo suficientemente respetuoso con el medio ambiente y no comprometa nuestra salud?

Cuando una persona toma conciencia sobre el impacto de su estilo de vida en el medio ambiente, el primer paso suele ser el cambio de los alimentos que actualmente consume. En un principio, dejar de consumir productos de origen animal se vuelve un reto al que muchos renuncian luego de unas cuantas semanas. Los que logran salir de la comodidad que representa alimentarse de otras fuentes, consideran que en su dieta no hay nada que deba cambiar, que todo está hecho y que han llegado al punto máximo alcanzado en sus dietas.

Sin embargo, si antes consumíamos productos de origen animal y ahora consumimos alimentos naturales, no significa que ya estemos completamente fuera del peligro tanto para nuestro cuerpo como para el medio ambiente. El mundo en el que vivimos ahora está tan ultra procesado que seguramente esos vegetales en los que tanto confiamos no son tan naturales como creemos que son. Según la OMS, la utilización de pesticidas y abonos químicos en los grandes cultivos contienen sustancias tóxicas causantes de numerosas enfermedades para el ser humano y graves cambios en los ecosistemas, en especial los acuáticos.

Por esta razón, no podemos permitir que nuestra conciencia llegue sólo hasta el punto en el que creemos que hemos hecho lo suficiente. Es importante informarnos de dónde viene lo que consumimos, cómo fue cultivado y procesado, y optar siempre por las opciones que menos impacto negativo tienen sobre el medio ambiente. De esta manera no sólo dejamos de apoyar a las grandes empresas que poco se preocupan por incluir prácticas éticas, cuya prioridad no es el respeto al medio ambiente sobre la ganancia, sino que le otorgamos más oportunidades a aquellos campesinos y pequeños productores que no sólo ven la venta de productos naturales como una simple transacción, sino que garantizan que sus cultivos estén libres de químicos dañinos para el ecosistema y para nuestro cuerpo.

Con la situación actual de cuarentena, es posible comenzar nuestras propias huertas en casa, en donde tenemos un control absoluto sobre el proceso que tienen los alimentos que consumimos; podemos invertir nuestro tiempo en conocer de dónde viene lo que luego tendremos en nuestra mesa, aprendiendo a estar en contacto con la naturaleza y otorgarle a nuestro cuerpo seguridad. Así mismo, es una oportunidad para dejar a un lado las excusas que podamos tener para comenzar estos proyectos, entre ellos el espacio reducido en casa; hoy en día, con la creciente preocupación por el medio ambiente, la creación de huertos verticales reduce el espacio que toman estas iniciativas y nos permiten escoger lo que queremos sembrar y cómo queremos que ocupe un lugar en nuestro hogar. No podemos esperar a que los productores tomen las decisiones: está en nuestras manos elegir cómo actuamos frente a este tipo de situaciones.

Miranda Luna Giraldo #SoyEcoRedactor
Curiosa por el medio ambiente
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